La morosidad de las familias sigue alta y vuelve a tensionar el debate politico

Publicado: 30 / 08 /2026

La morosidad de las familias sigue siendo uno de los efectos más sensibles del nuevo esquema económico. El último informe oficial del Banco Central mostró que la mora de los hogares seguía en niveles altos, mientras distintas coberturas recientes ampliaron la foto con datos que incluyen créditos no bancarios, tarjetas y billeteras virtuales.

El problema dejó de ser una estadística financiera para convertirse en un tema político. Cuando la deuda de los hogares sube, baja el consumo, se multiplican los atrasos y aparece una tensión directa entre el discurso oficial de estabilización y la realidad de millones de familias que necesitan refinanciar gastos básicos para llegar a fin de mes.

El informe sobre bancos del BCRA publicado en julio había marcado una mora de 12,8% en las financiaciones a familias para mayo y un 7,7% de irregularidad en el sector privado. Otros relevamientos periodísticos que suman crédito bancario, fintech y financiación no bancaria ubicaron el problema en niveles todavía más duros, con una porción muy grande de hogares con varias deudas al mismo tiempo.

Un problema que ya se siente en el mostrador

La principal señal de alarma es que el endeudamiento ya no sirve solo para financiar compras grandes. Cada vez más familias usan tarjetas, préstamos personales o crédito digital para cubrir alimentos, servicios, alquiler y transporte. Cuando el ingreso no alcanza, la deuda deja de ser una herramienta de consumo y se vuelve un puente caro para sobrevivir al mes.

  • El BCRA reportó 12,8% de mora en las familias en mayo.
  • La irregularidad del sector privado llegó a 7,7% en el mismo informe.
  • Relevamientos periodísticos recientes mostraron mora de 17,5% o más al sumar otros canales de crédito.
  • La brecha entre bancos y fintech muestra que el problema ya no se explica solo por el sistema tradicional.

En el terreno político, la discusión gira alrededor de si hace falta algún tipo de alivio, refinanciación o regulación específica. El Gobierno, hasta ahora, sostiene que se trata de una relación entre privados y evita abrir una intervención amplia. La oposición y algunos sectores provinciales empujan lo contrario: medidas para contener la bola de deudas antes de que siga creciendo.

Lo que puede venir ahora

La mora alta no solo castiga a quienes ya están atrasados. También le pone un techo al consumo, frena la reactivación y complica la recuperación de ingresos que el Gobierno quiere mostrar como uno de sus logros. Si la tendencia no afloja, el crédito puede transformarse en un problema electoral antes que en una herramienta de recuperación.

Por eso la foto de fondo es política además de financiera. El BCRA ofrece el dato duro, pero la discusión real pasa por cuánto está dispuesta a tolerar la sociedad una economía en la que el endeudamiento cotidiano dejó de ser excepcional y empezó a volverse parte de la vida de millones de hogares.